El gas natural europeo cotiza en máximos no vistos desde finales de 2022 y las reservas de la Unión Europea se sitúan muy por debajo de la media de los últimos años para estas fechas. Sin embargo, el mix de generación, la dependencia del gas para calefacción e industria y la capacidad de interconexión de cada país determinan una exposición muy distinta de cara al invierno entre los principales mercados eléctricos europeos