Horas al volante, cambios de luz, aire acondicionado, pantallas y lectura durante los trayectos hacen que la fatiga ocular sea una de las consecuencias más frecuentes —y menos conocidas— de los desplazamientos estivales. Aunque suelen ser síntomas leves y transitorios, desde Laboratorios Boiron recuerdan que adoptar medidas sencillas de prevención y prestar atención al confort ocular puede ayudar a disfrutar de una mejor recuperación tras las vacaciones