Cada verano se repite la misma situación en miles de hogares: los propietarios abren la puerta de su segunda residencia tras meses de ausencia y se encuentran con ese ambiente característico de vivienda cerrada. Olor cargado, sensación de frío húmedo pese al calor exterior, manchas oscuras en alguna pared del baño. Lo habitual es airear y esperar a que pase. Pero no siempre pasa