El calor, el sudor, la humedad y el uso de productos menstruales absorbentes pueden alterar el equilibrio natural del microbioma vaginal, aumentando el riesgo de irritaciones e infecciones. Frente al efecto ‘sauna’ de las compresas, las copas menstruales se sitúan como la opción más respetuosa con el microbioma vaginal ya que recogen el flujo en lugar de absorberlo y protegen el pH vaginal