Las reuniones estratégicas, las negociaciones o los momentos de cambio dentro de una empresa recuperan el valor de la presencialidad: no se trata de volver a la oficina por obligación, sino de elegir cuándo el encuentro físico aporta algo que una pantalla no puede ofrecer. Así lo explica Nieves Ramos, directora de Optimismus Coworking y experta en Recursos Humanos