La relación que cada persona mantiene con el dinero está profundamente influida por creencias, hábitos y patrones emocionales que, en muchos casos, se han formado durante la infancia y la adolescencia. Estas dinámicas, a menudo inconscientes, determinan cómo se gasta, se ahorra, se invierte y se gestiona el endeudamiento a lo largo de toda la vida adulta