muyFrío ayuda a olvidarse del humo denso y sofocante de las máquinas de discoteca que sube al techo y huele a químico. La auténtica niebla de las películas de terror —esa que avanza lenta y pesada rozando las rodillas, que desborda calderos de bruja y cubre el suelo de las casas embrujadas — tiene un solo secreto: el dióxido de carbono en estado sólido a -78,5 °C