El punto de partida está en las famosas 95 tesis del Manifiesto Cluetrain de 1999, que era visionario en esa época y declaraba que venía una nueva economía con nuevas formas de comunicación. El libro avisaba de todo lo que se avecinaba y que acabaría arrollando a los empresarios tradicionales que lo ignorasen (tal y como ha pasado en sectores como, por ejemplo, la prensa, las editoriales, música, etc, que han sufrido el conocido síndrome de “la rana hervida” o “la teoría de las ventanas rotas”).