La piel y sus derivados (cabello, uñas y glándulas sebáceas y sudoríparas) constituye el órgano más grande del cuerpo humano. Ésta protege al organismo de factores externos como bacterias, sustancias químicas y temperatura. A su vez, realiza la función de escudo, por lo que se ponen en riesgo las bacterias y la melanina que sirven para defendernos del exterior