En julio se produjo un aumento interanual generalizado de la producción eólica en Europa, lo que ha propiciado la relajación de los precios de los mercados de electricidad del continente. A este descenso ha contribuido también la disminución interanual de un 40% del precio del gas y el aumento del 70% del precio de las emisiones de CO2, lo que ha provocado que la producción con carbón se haya reducido al mínimo