Hay pocas cosas que provoquen una reacción tan inmediata como encontrar una cucaracha en casa. Da igual que sea una cocina impecable o un restaurante con todas las inspecciones al día: cuando aparece una, el instinto es buscar el spray más potente y acabar con el asunto cuanto antes. El problema es que ese instinto, casi siempre, llega tarde. Porque para cuando se ve la primera, ya hay muchas más que no se ven