La inflación puede tener efectos negativos en la rentabilidad y solvencia financiera de las compañías de seguros, afectar a la demanda de productos y servicios de seguros y aumentar la siniestralidad en las pólizas. Tanto aseguradoras como corredurías cada vez apuestan más por las alianzas con insurtechs para poder sobrevivir gracias a sus soluciones digitales y tecnológicas. La tasa de inflación subyacente se encuentra en un 7,7%, convirtiéndose en la más alta desde noviembre de 1992