La hiperconexión va más allá del tiempo frente a pantallas: genera una expectativa permanente de interacción que estimula el sistema de recompensa del cerebro y refuerza el uso compulsivo del móvil. Qustodio recomienda fomentar un uso responsable de la tecnología, así como establecer espacios sin pantallas, para reducir la sensación de alerta constante y prevenir efectos negativos en el bienestar digital y la salud mental