La evidencia científica asocia la actividad lectora y el uso habitual de más de un idioma con una mayor reserva cognitiva, una mejor eficiencia en las redes cerebrales y un retraso en la aparición de síntomas de deterioro cognitivo. Estela Lladó – Carbó, especialista en neurofisiología clínica en Monarka Clinic: "La lectura activa simultáneamente memoria, atención y redes emocionales, y cuando se realiza en varios idiomas refuerza la flexibilidad cerebral y la capacidad de compensar el deterioro"