Cuando suben las temperaturas, los sofocos nocturnos se intensifican y el sueño se fragmenta, activando un efecto dominó que golpea la energía, el estado de ánimo y la salud general. Presentado en el marco del congreso de la AEEM y basado en cerca de 90.000 respuestas, el estudio de DOMMA constata que la mitad de las mujeres acumula seis o más síntomas a la vez, y que los sofocos y el insomnio figuran entre los pocos que sí reconocen como propios de esta etapa