El paso de los años nos pasa factura en todo el cuerpo, pero quizás sea en el rostro donde más nos fijemos, por ser éste nuestra carta de presentación.
En el envejecimiento facial, la flacidez de la piel es un aspecto bien conocido y padecido por todas nosotras, ya que es la responsable, en buena parte, de la aparición de las arrugas y los surcos.