"Dormir como un bebé" es una frase que tiene mucho sentido si se tiene en cuenta que los recién nacidos duermen casi todo el día. A medida que crecen, los niños reducen el sueño y al llegar a ser adultos, el tiempo de sueño se reduce aún más (entre 6 y 8 horas). La vejez viene, en muchas ocasiones acompañada de muchos problemas para dormir. Los trastornos del sueño son muy comunes en la tercera edad, pero luchar contra ellos no es tan difícil