La evaluación crediticia tradicional se ha basado históricamente en un conjunto limitado de datos: historial de préstamos, uso de tarjetas de crédito, pagos de hipotecas y otras obligaciones financieras formales. Sin embargo, este enfoque deja fuera a millones de personas que, por diversas circunstancias, no han tenido acceso al sistema financiero tradicional, pero que demuestran comportamientos de responsabilidad económica en otros ámbitos de su vida