España atraviesa uno de los momentos más críticos en salud mental de las últimas décadas. La ansiedad, el insomnio y el estrés sostenido se han disparado, y las consultas relacionadas con estos problemas han aumentado más de un 30 % en los últimos años, según datos oficiales. En este contexto, la neurociencia aplicada empieza a ocupar un papel relevante como vía complementaria y basada en datos frente a las limitaciones del modelo tradicional