Durante años, el traje clásico pareció quedar relegado frente a una moda masculina cada vez más informal, rápida y homogénea. Sin embargo, algo está cambiando, cada vez más hombres y mujeres se interesan por la sastrería, las prendas hechas con tiempo y el valor de vestir algo pensado específicamente para su cuerpo y su personalidad. Frente a la producción en serie y la inmediatez del consumo actual, resurgen conceptos como el corte, la caída, el tejido o el ajuste perfecto