La llegada de la menopausia provoca cambios visibles en la piel, el cabello y también en el vello corporal. Muchas mujeres observan que, mientras el vello desaparece o se debilita en algunas zonas, comienza a aparecer con más fuerza en otras como el rostro. Estos cambios, ligados a la variación hormonal propia de esta etapa, son normales, aunque a menudo generan desconcierto y dudas sobre cómo tratarlos de forma eficaz