Cuando se habla de neuromoduladores, suelen asociarse únicamente con la corrección de arrugas. Sin embargo, este tratamiento va más allá del componente estético. Utilizado con precisión, permite suavizar gestos de tensión, cansancio o enfado y aportar un aspecto más armónico sin perder naturalidad. Desde Clínica Estética Moma y la Dra. Rocío Mourelle explican cómo la toxina botulínica se ha convertido en una herramienta de precisión capaz de prevenir el envejecimiento facial y modular la expresión