Durante años, la luz se ha entendido casi solo como una cuestión funcional o decorativa: iluminar mejor, crear ambiente, etc. La luz roja, además, se ha ligado a lo nocturno o incluso a lo erótico más que a la salud. Sin embargo, la evidencia científica apunta a que influye en cómo se duerme, cómo recuperarse y cómo funciona el organismo. En este contexto, la fotobiomodulación y la iluminación circadiana ganan protagonismo. Mitofitx ofrece 8 razones para sumarse a esta terapia