El teletrabajo ha incorporado una nueva estancia a la vivienda. Cuando se trabaja en casa de manera habitual, el despacho deja de ser una cuestión de mobiliario para convertirse en un problema arquitectónico. Su ubicación condiciona el silencio, la concentración, la intimidad, la luz y hasta la capacidad de desconectar al terminar la jornada. DMASC Arquitectos explica cómo proyectar un lugar de trabajo sin convertir la casa en una oficina. https://dmasc.es/