A simple vista, no suplementarse parece no tener consecuencias. Se sigue con la rutina, se come bien y el cuerpo responde. Sin embargo, el desgaste avanza. A cierta edad —y más en contextos de estrés o falta de sueño— el organismo deja de producir y reutilizar moléculas para la energía celular y la longevidad. No suplementarse es permitir que el declive biológico siga su curso. Pleniage, primera marca española especializada en NAD+, cuenta qué ocurre cuando el cuerpo empieza a quedarse sin recursos