Con la llegada del otoño, anochece antes, lo que conlleva pasar muchas más horas bajo iluminación artificial. Sin embargo, la mayoría de la población sigue eligiendo las luces únicamente para ver bien o decorar. La realidad es otra: la intensidad, el espectro y el momento en que recibimos cada luz influyen en la alerta durante el día y en la preparación para el sueño. De ahí nace la casa circadiana: una vivienda cuya iluminación evoluciona desde la mañana hasta la noche siguiendo el reloj biológico