El diseño de interiores se encuentra en un ciclo constante de reinvención, y la pintura, como el lienzo fundamental de cualquier espacio, no es la excepción. El año 2026 se perfila como un punto de inflexión, marcado por el abandono de la frialdad aséptica y la bienvenida a una estética que prioriza el bienestar, la conexión con la naturaleza y la riqueza táctil