En la década de los 50 en Nueva York, se originó un nuevo estilo arquitectónico que hoy, en pleno siglo XXI sigue más vivo que nunca: el estilo industrial. Un concepto que busca espacios abiertos, tipo loft, inspirado en esos edificios que mezclaban vigas de madera con hierro que quedan al descubierto, paredes con ladrillo visto y grandes ventanales