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Visit Saudi muestra cómo es el Ramadán en Arabia Saudí, una época en la que las ciudades se moldean por las personas en lugar de por los horarios, en la que la cultura se traslada a las calles y en la que los visitantes experimentan la vida cotidiana junto a los lugareños en lugar de observarla desde fuera

Durante un mes al año, Arabia Saudí cambia por completo su ritmo. Los días se vuelven más tranquilos y pausados, y luego, al ponerse el sol, el país despierta. Las calles se llenan, las mesas se extienden, la música y la narración resuenan por los distritos históricos, y las ciudades se transforman en espacios sociales marcados por la comida, la familia y los momentos compartidos.

Para los visitantes, el Ramadán ofrece una de las maneras más auténticas de experimentar Arabia Saudí, no solo a través de sus lugares emblemáticos, sino a través de cómo se vive la vida cuando cae el sol.

En Arabia Saudí, las noches de Ramadán giran en torno a la mesa, y no solo alrededor de un plato principal. En todo el país, el iftar (la ruptura del ayuno) es una experiencia compartida y multifacética. Las mesas se llenan de una variedad de platos diseñados para comer en compañía: sopas calientes, ensaladas frescas, platos de arroz, pollo y carnes a la parrilla, verduras, panes y pequeños platos de acompañamiento que llegan continuamente, en lugar de todos a la vez. La comida es generosa, variada y nunca se come con prisas.

A medida que avanza la noche, el postre se convierte en todo un ritual. Aparecen bandejas con deliciosos postres árabes —luqaimat, qatayef, kunafa, pasteles rellenos de crema o frutos secos— acompañados de café y té saudíes que mantienen la conversación mucho después de que haya terminado la comida. 

Esta experiencia no se limita a una sola ciudad o a un solo entorno. Ya sea en Riad, Yeda, AlUla o cualquier otro lugar, cenar durante el Ramadán en Arabia Saudí consiste en quedarse, compartir y formar parte de un momento colectivo que se repite cada noche, lo que atrae de forma natural a los visitantes a la vida local.

En todo el país, las noches se viven como una celebración comunitaria. La gente sale a la calle después del iftar, las cafeterías permanecen abiertas hasta altas horas de la madrugada, los paseos marítimos se llenan de familias y amigos, y los distritos culturales acogen actividades estacionales diseñadas específicamente para las noches.

Riad En la capital, las noches del Ramadán son animadas, elegantes y sociales. Los barrios de toda la ciudad brillan tras la puesta de sol, con tiendas de campaña del Ramadán que aparecen en hoteles y zonas urbanas, creando espacios de encuentro que combinan la tradición con el diseño moderno. Zonas como KAFD adquieren un ritmo nocturno distintivo, donde las cenas, el café y la conversación se prolongan hasta bien pasada la medianoche.

Cerca de allí, Diriyah añade una dimensión patrimonial a la experiencia del Ramadán en Riad. Layali Diriyah reúne a la gente en entornos al aire libre iluminados con faroles e inspirados en la arquitectura najdi, ofreciendo veladas marcadas por la cultura, la gastronomía y un fuerte sentido de pertenencia.

Yeda El Ramadán en Yeda se desarrolla con una energía costera relajada. A lo largo de la Corniche de Yeda, las tardes se pasan paseando por la orilla del mar, cenando tarde y disfrutando de la brisa mientras la ciudad permanece despierta. Destinos como el Club Náutico y el Puerto Deportivo de Yeda se convierten en puntos de encuentro habituales durante las noches de Ramadán, combinando vistas al mar, cafeterías y restaurantes con un ambiente cosmopolita y social.

En el interior, los barrios y las zonas culturales se animan con experiencias propias del Ramadán, desde tiendas de campaña en hoteles hasta pop-ups de temporada, convirtiendo la ciudad en una red de centros sociales nocturnos en lugar de un único punto de referencia.

El Ramadán es también una temporada cultural en Arabia Saudí, donde las noches se caracterizan por el sonido, el ritmo y los cuentos.

En todas las ciudades y distritos patrimoniales, las actuaciones tradicionales forman parte de la vida nocturna. El samri, música y danza folclórica saudí, caracterizada por cánticos rítmicos, poesía y movimientos coordinados, aporta energía colectiva a las noches del Ramadán, mientras que la música en directo más suave, con instrumentos como el laúd y el qanun, añade una banda sonora contemplativa a las veladas.

La narración de cuentos, conocida como hakawati, sigue siendo una tradición muy apreciada del Ramadán. Los artistas relatan cuentos populares, historias con moraleja y narraciones históricas al aire libre, atrayendo a públicos de todas las edades y ofreciendo a los visitantes una ventana intimista al patrimonio oral de Arabia Saudí.

En algunos lugares, el tradicional cañón del Ramadán sigue marcando la puesta de sol, un ritual histórico que conecta la vida moderna de la ciudad con una costumbre centenaria, y uno de los momentos más evocadores para quienes lo presencian por primera vez.

Estas actuaciones no se limitan a teatros o recintos con entrada. Se desarrollan de forma orgánica en patios, calles patrimoniales y espacios públicos, haciendo que la cultura forme parte del ritmo de la noche en lugar de ser una cita programada.

El Ramadán transforma los lugares históricos de Arabia Saudí En la histórica Yeda, las casas de piedra coralina se iluminan con faroles, las callejuelas se adornan con decoraciones y los mercados nocturnos llenan las calles de movimiento, comida y sonido. En Diriyah, la arquitectura de adobe y los espacios bordeados de palmeras se iluminan suavemente al anochecer, creando una atmósfera evocadora en la que la gastronomía, la cultura y la historia se funden a la perfección. En AlUla, pasear por paisajes ancestrales por la noche adquiere un significado diferente durante el Ramadán. Para aquellos que se sienten atraídos por un ritmo más tranquilo, AlUla ofrece una expresión diferente del Ramadán.

Aquí, las tardes invitan a la reflexión. Contemplar las estrellas en Gharameel bajo un cielo despejado, dar tranquilos paseos entre antiguas formaciones y vivir momentos culturales intimistas crean un espacio para ralentizar el ritmo y recargar las pilas. El Ramadán en AlUla consiste en tomarse tiempo para pensar, reflexionar acerca de la vida y las decisiones, y vivir esta época de una forma más introspectiva y centrada.

A medida que el Ramadán llega a su fin, el ritmo del país cambia una vez más. El Eid al-Fitr trae consigo celebración y movimiento. Algunos viajeros continúan su viaje hacia el mar Rojo saudí, donde el clima entre febrero y abril es ideal para escapadas costeras, días más luminosos y reuniones festivas junto al agua. Otros optan por prolongar su estancia en destinos como AlUla, convirtiendo el Eid en un periodo de exploración, descanso y reconexión con la naturaleza y el patrimonio.

El Ramadán en Arabia Saudí no es un momento único, sino una temporada que se desarrolla, se transforma y continúa.