Especialistas reunidos en la VI Jornada de Psiquiatría basada en el paciente subrayan la importancia de la detección precoz, la coordinación asistencial y los nuevos enfoques integrales en depresión, psicosis y salud mental infanto-juvenil
El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha reunido a especialistas en Psiquiatría y salud mental en la "VI Jornada de Psiquiatría basada en el paciente", un encuentro centrado en la necesidad de avanzar hacia modelos asistenciales más personalizados, capaces de adaptarse a la situación clínica, la etapa vital y las necesidades de cada persona.
Durante la jornada se abordaron algunos de los principales retos actuales en salud mental, como la detección precoz del malestar emocional en adolescentes, el abordaje de las autolesiones y las conductas suicidas, la atención individualizada en depresión y la continuidad asistencial en pacientes con psicosis o trastorno mental grave.
Los expertos coincidieron en la importancia de reforzar el seguimiento clínico, mejorar la coordinación entre recursos sanitarios, educativos y familiares, y desarrollar estrategias que permitan identificar antes a los pacientes más vulnerables. En patologías como la depresión, la psicosis o los trastornos mentales en niños y adolescentes, la atención temprana y personalizada se considera un elemento clave para mejorar el pronóstico.
Salud mental infanto-juvenil: detección precoz y respuesta coordinada La salud mental de niños y adolescentes ocupó uno de los bloques centrales del encuentro. Los especialistas analizaron la situación actual del malestar emocional en esta población y la necesidad de detectar de forma temprana señales de ansiedad, depresión, autolesiones o conductas suicidas.
Según el Dr. Juan José Carballo, jefe asociado del Servicio de Psiquiatría de la Fundación Jiménez Díaz, "la salud mental de niños y adolescentes constituye actualmente uno de los principales retos de salud pública". Y es que, dijo, "se estima que entre un 13 y un 20 por ciento de los jóvenes presenta algún trastorno mental y que aproximadamente la mitad de los trastornos mentales del adulto tienen su inicio antes de los 18 años".
Una parte relevante de estos problemas no se identifica en fases iniciales, especialmente cuando se manifiestan mediante síntomas menos visibles, como el malestar emocional, la ansiedad o la depresión. Por este motivo, la jornada puso el foco en la necesidad de anticipar la detección y facilitar el acceso a los recursos adecuados antes de que el sufrimiento psicológico se cronifique o se agrave.
El papel de los centros educativos en la identificación temprana En este contexto, se destacó el programa SENSE, acrónimo de Screening for Emotional Needs and Self-help, una iniciativa impulsada por la Fundación Jiménez Díaz y los otros tres hospitales de Quirónsalud integrados en la red pública madrileña, Sermas: los hospitales universitarios Rey Juan Carlos, en Móstoles; Infanta Elena, en Valdemoro; y General de Villalba, en Collado Villalba.
El programa utiliza los centros educativos como un entorno privilegiado para la identificación temprana del malestar psicológico en adolescentes. Para ello, combina herramientas de cribado digital estructurado, psicoeducación, recursos de autocuidado y circuitos coordinados de derivación a los servicios de salud mental cuando se detectan situaciones de riesgo.
A juicio del Dr. Carballo, los centros educativos desempeñan un papel fundamental porque constituyen el principal entorno de desarrollo y observación de los adolescentes. Con frecuencia, los cambios emocionales, conductuales, académicos o relacionales aparecen meses o incluso años antes de que el joven llegue a una consulta especializada. "Dotar a los centros de herramientas estructuradas para detectar estas señales y conectarlas con los recursos sanitarios adecuados permite intervenir antes, reducir el sufrimiento y mejorar el pronóstico a largo plazo", afirma.
Prevenir autolesiones y conductas suicidas en adolescentes La jornada también abordó la atención a adolescentes que presentan autolesiones o conductas suicidas, una de las expresiones más graves del sufrimiento emocional en esta etapa vital y un importante problema de salud pública.
Los especialistas destacaron la importancia de disponer de recursos especializados capaces de ofrecer una respuesta adecuada a los jóvenes con mayor complejidad clínica. Esta atención debe ser específica, coordinada y adaptada a la adolescencia, con capacidad para acompañar tanto al paciente como a su familia y garantizar la continuidad de los cuidados. La existencia de dispositivos especializados resulta especialmente relevante porque la adolescencia presenta características clínicas, emocionales y evolutivas propias. Una intervención ajustada a las necesidades de cada joven y coordinada con los recursos ambulatorios, educativos y familiares puede reducir el impacto de estos problemas en el desarrollo personal, académico y social.
Depresión: una enfermedad heterogénea que exige atención individualizada La depresión fue otro de los grandes ejes de la jornada. En la mesa dedicada a esta patología, moderada por el Dr. José Luis Palomo, especialista del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario General de Villalba, se analizaron cuestiones como la inercia terapéutica, la relación entre depresión y dolor, el riesgo suicida y la depresión bipolar.
"La depresión afecta a personas muy diferentes entre sí. La variabilidad de los factores que influyen en la evolución de los trastornos depresivos es inmensa", explicó el Dr. Palomo, quien recordó que las opciones de tratamiento en estos trastornos son muy amplias, pero "demasiado a menudo son insuficientes".
Los especialistas incidieron en que la depresión no puede entenderse como una enfermedad homogénea. Aunque los criterios diagnósticos utilizados en la práctica clínica son útiles, resulta complejo establecer una conexión directa entre esos criterios y los factores etiológicos y etiopatogénicos subyacentes, lo que puede dificultar el desarrollo de nuevas formas de abordaje eficaz.
Nuevos enfoques científicos y visión integral de la depresión Para mejorar la atención y el seguimiento de las personas con depresión, el Dr. Palomo defendió la necesidad de reforzar la atención individualizada y desarrollar enfoques científicos que permitan identificar mejor a los pacientes más vulnerables y a aquellos que podrían beneficiarse más de cada terapia.
"Es necesario seguir trabajando en ofrecer una atención individualizada, desarrollando enfoques científicos que permitan discernir a las poblaciones más vulnerables y que más se beneficiarían de cada terapia", señaló el psiquiatra del hospital villalbino.
Durante la mesa se analizó también la necesidad de avanzar hacia una visión más integral de los trastornos depresivos, incorporando el conocimiento de otras disciplinas médicas y atendiendo a perfiles clínicos concretos, como pacientes con depresión resistente, depresión con riesgo suicida, depresión asociada al dolor o depresión bipolar.
"En los últimos años han surgido propuestas interesantísimas que ponen el foco en criterios más específicos de investigación y otras que apuestan por una visión más holística de los trastornos depresivos, incorporando el conocimiento de otras disciplinas médicas como la microbiología, neurología, endocrinología o inmunología", apostilló el Dr. Palomo.
Psicosis, tratamientos y continuidad asistencial La jornada incluyó además una mesa dedicada a la psicosis, moderada por la Dra. Raquel Álvarez, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Rey Juan Carlos. En este bloque se realizó una actualización de los tratamientos actualmente disponibles para pacientes con psicosis y trastorno mental grave.
Asimismo, se analizó el programa PAC-TMG, Plan de Acción Continuada o Proceso de Atención al Paciente con Trastorno Mental Grave, y se puso en valor el papel del Hospital de Día como recurso asistencial clave para el seguimiento, la estabilización clínica y la continuidad de cuidados.
La atención a pacientes con psicosis requiere coordinación entre dispositivos, adaptación a las necesidades clínicas y sociales de cada persona, y una visión longitudinal que permita acompañar al paciente en las distintas fases de la enfermedad. En este sentido, los especialistas destacaron la importancia de consolidar modelos de atención que combinen actualización terapéutica, recursos intermedios y continuidad asistencial.
Una atención psiquiátrica más personalizada y centrada en el paciente La detección precoz en adolescentes, la prevención de conductas suicidas, la atención individualizada en depresión y la continuidad asistencial en psicosis son algunos de los ejes sobre los que los especialistas consideran necesario seguir trabajando. Este enfoque sitúa al paciente en el centro del proceso asistencial y refuerza la importancia de adaptar los recursos sanitarios a cada etapa vital, perfil clínico y necesidad terapéutica, con el objetivo de mejorar el pronóstico, reducir el sufrimiento y favorecer una atención en salud mental más eficaz y humana.
