Las redes sociales y los estándares de belleza impuestos por la sociedad se sitúan como los principales factores relacionados con la obsesión desmedida por la apariencia física, según los expertos de Qustodio. Entre los efectos negativos de esta obsesión, se encuentran la distorsión corporal, el déficit de autoestima, las continuas comparaciones y la necesidad de aprobación social