La vuelta a la actividad, la reactivación de procesos de selección y la planificación del último trimestre convierten septiembre en un momento determinante para las decisiones de contratación de muchas compañías. Desde Gi Group Holding señalan que esta situación incrementa la competencia por determinados perfiles, por lo que resulta clave anticipar las necesidades y revisar los tiempos de contratación
Septiembre marca un cambio de ritmo en el mercado laboral español. Según el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en septiembre de 2025 se registraron 1.533.733 contratos en España, un 47,5% más que durante el mes de agosto. El incremento fue todavía mayor en la contratación indefinida, que creció un 72% respecto al mes anterior, hasta alcanzar los 663.825 contratos.
Pero ¿qué hay detrás de este salto? Para Gi Group Holding, multinacional que ofrece soluciones 360º de RRHH, el "efecto septiembre" no responde únicamente a la recuperación de la actividad tras el periodo estival. Durante estas semanas se superponen tres dinámicas de contratación diferentes: se reactivan los procesos de selección que ya estaban en marcha, surgen nuevas necesidades asociadas al último trimestre del año y las organizaciones comienzan a anticiparse a los requerimientos del cierre de año. Se trata de una coincidencia que concentra, por tanto, un mayor número de procesos en un periodo relativamente corto, por lo que se puede intensificar la competencia por ciertos perfiles.
Según Gi Group Holding, lo más importante de este movimiento no es que aumente el número de contratos, sino entender qué hay detrás. En pocas semanas, se aglutinan las contrataciones para responder a diferentes necesidades y, para las empresas, esto significa que no basta con reaccionar cuando surge una vacante: anticipar las necesidades de talento y cuándo comenzar a buscarlo será clave.
El reto no es abrir vacantes, sino cubrirlas a tiempo La concentración de procesos en un mismo periodo introduce un desafío adicional para las compañías: gestionar varias necesidades de talento de manera simultánea sin que los procesos pierdan agilidad. En este contexto, no todas las posiciones requieren la misma respuesta ni deberían abordarse con los mismos tiempos.
Desde Gi Group Holding destacan la importancia de priorizar las búsquedas en función de factores como la urgencia de contratación, la dificultad de encontrar el perfil, el impacto de la posición en la actividad o el tiempo que suele requerir su cobertura pueden marcar la diferencia en este periodo. Gracias a la planificación se pueden concentrar esfuerzos en aquellos procesos donde una demora puede tener un mayor impacto y evitar que todas las vacantes se gestionen como si tuvieran el mismo nivel de prioridad.
Además, cuando varias empresas buscan perfiles similares de forma simultánea, los tiempos de selección adquieren mayor relevancia. Procesos excesivamente largos, periodos prolongados sin comunicación o demoras en la toma de decisiones pueden dificultar la incorporación de candidatos que, mientras tanto, están valorando otras oportunidades.
Para Gi Group Holding, en los periodos de gran actividad, uno de los principales riesgos es tratar todas las necesidades con la misma urgencia. Priorizar permite dedicar los recursos adecuados a cada búsqueda y detectar en qué procesos es necesario reforzar la capacidad interna, ya sea redistribuyendo esfuerzos o apoyándose en partners estratégicos especializados. Este tipo de colaboraciones puede ampliar el alcance de la búsqueda, absorber picos de actividad y adaptar los recursos destinados a selección a las necesidades de cada momento. Por eso, lo importante es saber dónde es clave anticiparse para que los tiempos marquen la diferencia.
Septiembre, un termómetro para la planificación de talento Más allá del incremento puntual de contrataciones, desde la compañía de RRHH señalan que este periodo puede aportar también información relevante sobre cómo están funcionando los procesos de selección de una compañía. La concentración de búsquedas permite identificar con mayor claridad qué posiciones resultan más difíciles de cubrir, dónde se producen los principales cuellos de botella o qué necesidades tienden a repetirse, una información que puede servir para ajustar la estrategia de contratación de cara a los meses posteriores.
A partir de este diagnóstico, el valor del "efecto septiembre" no estaría únicamente en el volumen de contrataciones que genera, sino en el resto de señales que deja para cada empresa. Así, las organizaciones pueden tomar decisiones más ajustadas y abordar futuras incorporaciones con una visión más estratégica. Septiembre ofrece una fotografía útil del funcionamiento del mercado laboral y de la propia capacidad de contratación de las empresas. La clave está en aprovechar esa información para entender qué funciona en cada compañía y cómo prepararse mejor para las necesidades que vendrán en el futuro.