Un hogar medio con aire acondicionado y tarifa regulada puede alcanzar los 168,18€ en el recibo de julio frente a los 82,79€ de un mes sin climatización. El coste se ha encarecido un 28% respecto a junio debido a la escalada del mercado durante las olas de calor
La factura de la luz que millones de hogares están recibiendo estos días, correspondiente al consumo de julio, es la más cara del verano. A diferencia de junio, cuando el calor intenso y los precios elevados se concentraron en la última semana del mes, julio ha encadenado episodios de calor y precios altos de la electricidad de forma sostenida, por lo que el encarecimiento afecta a la práctica totalidad del periodo facturado. Ese recibo ya no se puede cambiar, pero sí puede servir para algo: es la mejor radiografía del consumo real de verano de cada hogar y la herramienta perfecta para evitar que el golpe se repita con el consumo de agosto.
El mercado mayorista cerró junio con un precio medio de 69,59 €/MWh, un 67% más que en marzo. En julio, la escalada ha continuado: durante los episodios de calor, el precio diario se ha instalado por encima de los 130 €/MWh, con picos que han rozado los 300 €/MWh en la franja de 21:00 a 22:00 horas. Para los más de 8 millones de hogares acogidos a la tarifa regulada (PVPC) o a tarifas indexadas, esa subida se traslada directamente, hora a hora, al recibo.
Para ilustrar el impacto conjunto del calor y de los precios, Roams ha comparado dos escenarios para un mismo hogar medio acogido a la tarifa regulada, con una potencia contratada de 3,45 kW y un consumo mensual de 290 kWh: uno sin climatización y otro con un uso del aire acondicionado de 10 horas diarias durante los episodios de calor, que eleva el consumo mensual hasta los 635 kWh. Tomando como referencia el precio medio diario de la tarifa regulada registrado el 23 de julio (0,1946 €/kWh), la factura pasaría de 82,79 euros a 168,18 euros al mes, según los datos calculados por Roams a partir de su base de datos. Es decir, la climatización añadiría por sí sola más de 85 euros al recibo.
La comparación con el arranque del verano evidencia la magnitud del cambio: ese mismo hogar, sin variar su consumo, pagaba 64,48 euros con los precios de comienzos de junio. Hoy, con los precios de julio, su recibo base asciende a 82,79 euros, un 28% más, incluso antes de encender el aire acondicionado.
"Cuando llegan episodios de calor intenso se produce un aumento simultáneo de la demanda eléctrica en miles de hogares, y el sistema necesita recurrir en mayor medida a tecnologías más caras para cubrirla. La diferencia este mes es que los precios altos no se han limitado a unos pocos días, sino que han acompañado a las sucesivas olas de calor durante buena parte de julio, y ese sobrecoste está llegando ahora, concentrado en una sola factura", explica Sergio Soto, experto en energía de Roams.
El tipo de tarifa contratada condiciona buena parte del golpe. En una tarifa estable de precio fijo —con un coste medio de 0,1378 €/kWh según la base de datos de Roams—, el mismo hogar con aire acondicionado pagaría 133,61 euros al mes, casi 35 euros menos que en la tarifa regulada con los precios actuales.
Más allá del calor, los datos de Roams reflejan que 7 de cada 10 hogares españoles pagan de más en su factura eléctrica sin saberlo, ya sea por mantener una tarifa que dejó de ser competitiva, por tener contratada más potencia de la necesaria —un término fijo que se ha encarecido un 28% en el último año— o por concentrar el consumo en las horas más caras del día.
La factura que acaba de llegar es, precisamente, la llave para no repetir el susto: cualquier consumidor puede subirla a la calculadora de facturas de energía de Roams. La herramienta, gratuita, analiza el consumo real del hogar reflejado en ese recibo, la potencia contratada y el precio del kilovatio hora, y lo compara con más de 60.000 ofertas de más de 70 comercializadoras activas en España, con información actualizada a diario.
