Bellissima desvela los tres fenómenos capilares más frecuentes del verano y cómo gestionarlos con las herramientas adecuadas. El verano transforma el cabello de formas que no siempre son visibles a simple vista: desde el ritmo de crecimiento hasta el color y el equilibrio del cuero cabelludo. Sol, calor, cloro y sal: los cuatro grandes elementos del verano que, sin los cuidados correctos, también pueden ser los peores enemigos de la melena
El verano es la estación que más transforma el cabello. Sin embargo, muchos de esos cambios pasan desapercibidos hasta que septiembre llega y la melena ya no es la misma. No es magia ni mala suerte: es química, biología y física actuando sobre la fibra capilar durante semanas.
En Bellissima, llevan años observando cómo el verano afecta a la rutina capilar de las personas. Por eso este año han querido hablar de los cambios que no se ven venir, pero que están pasando ahora mismo en el cabello, y de cómo los cuidados y las herramientas adecuadas pueden marcar la diferencia.
Desafío 1: el cabello crece más rápido, pero también se rompe más Puede parecer una contradicción, pero es uno de los fenómenos capilares más documentados del verano. El calor activa el metabolismo y la circulación sanguínea del cuero cabelludo, lo que acelera el crecimiento capilar de forma notable durante los meses de julio y agosto.
El problema llega por el otro lado: el sol, el cloro de las piscinas y la sal del mar actúan como agresores sobre la cutícula del cabello, debilitando la fibra desde fuera. El resultado es un cabello que crece más, sí, pero que al mismo tiempo se quiebra con más facilidad en las puntas, acumulando daño que muchas veces no se percibe hasta el final del verano.
El calor de las herramientas de styling puede agravar este proceso si no se utiliza correctamente. La clave está en usar herramientas que incorporen tecnología de protección activa: el vapor, por ejemplo, no solo alisa o moldea el cabello, sino que hidrata la fibra capilar mientras trabaja, compensando parte de la pérdida de humedad que genera el verano.
Herramienta recomendada: La plancha Steam Elixir de Bellissima es la aliada perfecta, gracias a su tecnología de vapor integrada favorece un acabado liso a la vez que hidrata la fibra del cabello, dejando un acabado espejo duradero y sin daño.
Tip: Aplicar siempre un protector térmico antes de pasar la plancha y trabajar el cabello en mechones finos. Así el vapor penetra de forma uniforme y se necesita menos pasadas, reduciendo la exposición al calor.
Desafío 2: el color cambia sin pisar la peluquería La radiación ultravioleta del sol descompone la melanina, el pigmento que da color al cabello. Este proceso ocurre de forma gradual y acumulativa a lo largo del verano: el resultado son mechas más claras de lo deseado en cabellos teñidos, o un cambio de tono en los naturales que puede ir desde el dorado hasta el naranja en cabellos oscuros.
Lo que muchas personas no saben es que el calor de las herramientas de styling puede acelerar y agravar este proceso. Cuando se utilizan planchas o secadores sin la temperatura adecuada sobre un cabello ya debilitado por el sol, la oxidación del color se intensifica. El cabello teñido pierde su viveza y el natural puede experimentar cambios de tono no deseados.
La solución no es dejar de usar herramientas de calor en verano, sino elegirlas bien. Los secadores con tecnología de control de temperatura digital miden el calor varias veces por segundo y lo mantienen en el nivel óptimo, evitando los picos que dañan el color. Además, ciertos activos como el oxígeno activo pueden ayudar a proteger y prolongar la intensidad del color frente a los agentes externos del verano.
Herramienta recomendada: el Secador Digital Ceramisonic. El secador cuenta con un control digital del calor, que protege el cabello de los daños provocados por un calor excesivo
Tip: Secar el cabello a temperatura media y terminar con un golpe de aire frío. El aire frío sella la cutícula y ayuda a fijar el color, prolongando su viveza entre lavados.
Desafío 3: el cuero cabelludo se vuelve más graso, aunque el pelo parezca seco Este es quizás el cambio más silencioso y más desconcertante del verano. El calor activa las glándulas sebáceas del cuero cabelludo, que producen más sebo de lo habitual para proteger la piel del sol y la deshidratación. El resultado: una raíz que se engrasa con más rapidez que en otras épocas del año.
Al mismo tiempo, y de forma aparentemente paradójica, las puntas y los medios del cabello se resecan por la acción combinada del sol, el agua salada o el cloro. Es decir: raíz grasa, puntas secas. Una combinación que desafía cualquier rutina de cuidado capilar habitual y que además interfiere en los resultados del styling.
La clave para gestionar esta paradoja está en el cuidado del cuero cabelludo. Exfoliar regularmente elimina el exceso de sebo y las células muertas, mejorando la circulación y el entorno en el que crece el cabello. Y un secado con la temperatura adecuada, que respete tanto la raíz como las puntas, es fundamental para no agravar ninguno de los dos extremos.
Herramienta recomendada: el Kit Oxy Ritual + Scalp Care Brush de Bellissima. El secador purifica el cuero cabelludo con oxígeno activo mientras seca. El cepillo Scalp Care Brush tiene doble acción: el lado Cleanser exfolia y elimina impurezas; el lado Massage estimula la microcirculación. El ritual completo para equilibrar raíz y puntas desde casa.
Tip: Usar el lado Cleanser una o dos veces por semana sobre el cuero cabelludo húmedo, con movimientos suaves y circulares. No abusar: exfoliar en exceso puede estimular aún más la producción de sebo.
El verano no tiene por qué dejar huella en la melena. La mayoría de estos cambios son invisibles mientras ocurren, pero perfectamente prevenibles cuando se actúa a tiempo.
La diferencia entre llegar a septiembre con un cabello apagado y quebradizo o lucirlo sano y luminoso está en los pequeños gestos diarios y en las herramientas que se eligen para cuidarlo.
Disfrutar del sol, el mar y la piscina es totalmente compatible con mantener un cabello fuerte, hidratado y lleno de vida. Porque cuidar la melena en verano no es renunciar a nada: es darle exactamente lo que necesita para brillar todo el año.
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