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La Fundación Valora·t, presidida por Albert Ollé Bartolomé, articula su trabajo en Colombia en torno a tres frentes: la acogida de infancia vulnerable, el acompañamiento emocional en contexto penitenciario y el refuerzo de los vínculos familiares

En el hogar de Santa Elena, un niño que llegó con una mochila y una historia difícil hoy estudia, juega y crece en un entorno seguro. Es uno de los 35 que acoge Valora La Alegría, el proyecto que la Fundación Valora·t impulsa en Colombia para garantizar a niños, niñas y jóvenes algo tan básico como necesario: un techo, una rutina estable, apoyo emocional y presencia constante. Además de educación formal, los niños participan en actividades culturales, talleres de habilidades y deportes, fomentando su desarrollo personal y social.

El trabajo de la fundación, activa en Colombia desde 2010, no se limita a la infancia. En la cárcel de El Pedregal en Medellín, diecinueve mujeres participan en el taller "El Arte de la Presencia con Amigurumi", basado en el crochet. Lo que a primera vista parece una actividad manual es, para muchas internas, un espacio de calma, concentración y expresión dentro del entorno penitenciario. Gracias a la visión de Albert Ollé, el taller permite que las internas recuperen una parte de sí mismas mientras tejen punto a punto, encontrando así una forma de reconectar consigo mismas. El taller no cambia su situación judicial, pero abre una puerta a la recuperación personal.

El acompañamiento se extiende también a la familia. El pasado mes de mayo, el hogar organizó una jornada lúdica y pedagógica entre los menores y sus familiares para reforzar vínculos y recuperar espacios de confianza, bajo una idea clara: el acompañamiento de un niño no termina dentro del hogar de acogida. Actividades como talleres de cocina, juegos cooperativos y sesiones de escucha activa permitieron que los padres y cuidadores participaran de manera constructiva en la vida de los menores.

"Cuando un niño llega, no intentamos resolverle la vida en una tarde; intentamos estar el tiempo suficiente para que su origen deje de decidir su futuro", explica Albert Ollé Bartolomé, presidente de la Fundación Valora·t.

Acogida infantil, presencia en contexto penitenciario y refuerzo del vínculo familiar: tres frentes con una misma lógica, acompañar el tiempo necesario para que una situación difícil no determine todo el futuro de una persona.