El pectus excavatum, la deformidad torácica congénita más frecuente, afecta a 1 de cada 300 personas. Las nuevas técnicas permiten corregirlo con soluciones adaptadas a cada paciente y recuperación en pocos días. La innovación en prótesis a medida mejora tanto el resultado estético como la calidad de vida, especialmente en jóvenes
El pectus excavatum, conocido como "pecho hundido", es la deformidad congénita de la pared torácica más común y afecta aproximadamente a una de cada 300 personas. Aunque en muchos casos se percibe como un problema estético, en situaciones más avanzadas puede tener impacto en la función cardiopulmonar o limitar la capacidad física.
Esta patología, más frecuente en varones y especialmente visible durante la adolescencia, suele motivar la consulta médica por el impacto que tiene en la autoestima y en la imagen corporal. Sin embargo, "la evolución de la cirugía en los últimos años ha abierto la puerta a soluciones cada vez más precisas, menos invasivas y adaptadas a cada paciente" explica el Dr. José Miguel Izquierdo.
En este contexto, las técnicas quirúrgicas han experimentado un avance significativo. A los procedimientos tradicionales, como la técnica de Ravitch, se han sumado alternativas más modernas como la técnica de Nuss, que corrige la deformidad mediante la colocación de una barra metálica tras el esternón.
No obstante, una de las principales innovaciones es el uso de prótesis de silicona diseñadas a medida mediante tecnología 3D. Este enfoque permite corregir el defecto sin modificar la estructura ósea, lo que reduce la agresividad del procedimiento y acelera la recuperación.
Según explica el doctor José Miguel Izquierdo, jefe del servicio de Cirugía Torácica de Policlínica Gipuzkoa, esta opción resulta especialmente adecuada para pacientes a partir de la adolescencia, ya que "ofrece un resultado inmediato y duradero con un postoperatorio breve".
La experiencia de los pacientes confirma este avance. Muchos destacan la rápida recuperación —con estancias hospitalarias de pocos días— y la mejora notable en su bienestar físico y emocional tras la intervención.
Además, El Dr. José Miguel Izquierdo subraya "la importancia de un abordaje individualizado, ya que cada caso requiere valorar tanto los aspectos clínicos como los personales. El objetivo no es solo corregir la deformidad, sino mejorar la calidad de vida del paciente en su conjunto".
En definitiva, la combinación de innovación tecnológica, cirugía mínimamente invasiva y personalización del tratamiento está transformando el abordaje del pectus excavatum, ofreciendo soluciones eficaces y accesibles para pacientes que, hasta hace pocos años, contaban con alternativas más limitadas.
