El mago Alexander Main valora las consecuencias de la nueva legislación para su colectivo
El nuevo Estatuto del Artista reconoce como trabajo remunerado los ensayos y el trabajo previo al espectáculo. Con ello, atiende una de las demandas tradicionales de los magos. Además, contempla la necesidad de regular las condiciones laborales al aire libre que, en estos meses de verano, pueden llegar a ser muy adversas.
Sin embargo, la nueva legislación está, sobre todo, dirigida a proteger y reconocer el trabajo de los artistas asalariados y olvida a quienes desarrollan su profesión como autónomos. Así lo considera uno de los magos más activos de España, el joven catalán Alexander Main, que batió recientemente el récord de funciones en un mes: "El nuevo Estatuto es un avance positivo y celebro que se esté poniendo el foco en las condiciones laborales de los artistas. Pero, después de más de diez años dedicándome profesionalmente a la magia, siento que muchas de estas medidas no cambian demasiado mi realidad como autónomo".
"Los magos autónomos seguimos teniendo que negociar y proteger individualmente gran parte de nuestras condiciones de trabajo. Y necesitamos que se tenga más en cuenta la irregularidad de nuestros ingresos. Podemos tener meses con muchísimo trabajo y otros más flojos, y no significa que no seamos solventes económicamente. Encontramos más dificultades para acceder a una hipoteca o financiación que una persona con una nómina fija", añade.
Por otra parte, las medidas del Real Decreto 607/2026, aprobado por el Gobierno el pasado mes de julio, pueden favorecer más a los magos que están empezando, pues suelen trabajar con organizaciones menos profesionales y reducidos recursos. "La experiencia te enseña a detectar situaciones que no son adecuadas y a establecer ciertos límites", asegura Main.
En cuanto a la remuneración de los ensayos, para el ilusionista catalán puede ser uno de los puntos más positivos del nuevo RD, pero con matices. "Puede ayudar a que la sociedad
entienda que detrás de una hora de espectáculo puede haber muchísimas horas de ensayo, preparación, inversión en material y años de formación. Aunque debemos tener en cuenta que las grandes producciones podrán asumir ese coste, pero una compañía pequeña podría acabar reduciendo las horas de ensayo y trasladando parte de esa preparación nuevamente al tiempo personal del artista".
El trabajo al aire libre Según un análisis de 118 espectáculos de magia llevados a cabo en España en julio y lo que va de agosto de 2026, el 73 % de las actuaciones municipales y en festivales de magos en verano son al aire libre, y la mayoría en climas adversos. La magia familiar y cómica predomina en plazas y festivales, mientras que la magia de cerca, los formatos VIP y las producciones recurrentes se concentran en salas interiores.
Las temperaturas extremas pueden afectar de forma directa al artista y a la calidad del espectáculo. Puede sufrir deshidratación, dolor de cabeza, mareos, calambres, náuseas, debilidad y agotamiento por calor. El calor puede reducir la precisión manual del mago, alterar el ritmo, provocar olvidos y dificultar la coordinación con ayudantes y técnicos.
Los espectáculos exteriores están expuestos a temperaturas elevadas, radiación solar, riesgos eléctricos, inestabilidad de estructuras y dificultades técnicas. El nuevo Estatuto del Artista obliga a que, cuando existan avisos meteorológicos naranja o rojo y las medidas preventivas no garanticen la protección, deberán adaptarse las condiciones de trabajo, incluso modificando o reduciendo el horario. Y el mago tendrá derecho a cobro si el espectáculo se cancela por calor extremo, viento o tormentas.
Para concluir, Alexander Main advierte que, "si queremos proteger realmente al sector, hay que atender las necesidades específicas de los diferentes artistas y su modalidad de contratación. El Estatuto es un buen paso, pero proteger al artista no debería significar únicamente protegerlo cuando alguien lo contrata; también debería ayudarlo a construir y mantener su propia carrera profesional".
