El director de Master Mutua alerta de los riesgos de viajar con mascotas sin sistema de retención homologado en plena operación salida: "Llevar al perro sin sujeción no solo puede costar una multa, puede costar un accidente". El 91 % de los propietarios considera peligroso llevar a la mascota sin protección, pero la mitad desconoce la normativa, según el RACE. La sanción se aplica por el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, por distracción, y no por un baremo específico para animales
El verano dispara los desplazamientos por carretera y, con ellos, los viajes en coche con mascota. Sin embargo, la seguridad vial de los animales de compañía sigue siendo una asignatura pendiente. Según el Real Automóvil Club de España (RACE), el 91 % de los propietarios reconoce que es peligroso llevar a su mascota sin ningún tipo de protección, pero la mitad desconoce la normativa de transporte.
Conviene aclarar un extendido malentendido: la DGT no establece un artículo específico que regule cómo transportar a un perro. La obligación deriva del artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, que exige al conductor mantener "su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción". Un animal suelto que interfiera en la conducción se sanciona por esta vía, por distracción, y la multa puede alcanzar los 500 euros en función de la gravedad que aprecie el agente. No existe, por tanto, un baremo cerrado por tipo de sujeción, sino una infracción genérica.
Para cumplir la norma y, sobre todo, para viajar seguro, los sistemas de retención admitidos son el transportín, el arnés homologado de doble anclaje y la rejilla divisoria, cuya elección depende del tamaño del animal. La combinación de varios de ellos es la opción más segura. El motivo no es menor: según las pruebas de choque del RACE y Royal Canin, en un impacto a 50 km/h el peso de un animal suelto se multiplica por 35, convirtiéndose en un proyectil que pone en riesgo su vida y la del resto de ocupantes.
Más allá de la sanción, un accidente con la mascota a bordo tiene consecuencias que conviene prever. Un seguro de salud para mascotas permite afrontar los gastos veterinarios derivados de las lesiones que el propio animal pueda sufrir en un siniestro, mientras que el seguro de responsabilidad civil cubre los daños que el perro cause a terceros, una cobertura que muchas pólizas de hogar ya incluyen de serie.
"Preparar el viaje con la mascota debería incluir revisar las coberturas con la misma antelación con la que se hace la maleta. Muchas veces el propietario ya está protegido por su seguro de hogar o de autos y no lo sabe, y nuestro trabajo es ayudarle a comprobarlo", señala José Manuel Sánchez Trallero, director de Master Mutua.
A la normativa de transporte se suma una recomendación crítica en estos meses: nunca dejar al animal dentro del vehículo estacionado, ni siquiera unos minutos, por el riesgo de golpe de calor. La propia Ley 7/2023 de Bienestar Animal incide en las condiciones de ventilación y climatización adecuadas durante el transporte de animales.
Para Sánchez Trallero, la decisión es una sola: "tenencia responsable, seguridad vial y tranquilidad económica son parte de lo mismo. Un seguro no evita el susto, pero evita que a ese susto se le sume un problema económico".
