En la era del PC, lo único que importaba era la identidad del usuario. Ese modelo ya no tiene cabida en la era del móvil y la nube, puesto que los usuarios pueden acceder a los datos descargando cualquier aplicación que utilice el servicio Cloud, autenticarlos y compartirlos con otras aplicaciones personales. Para evitar esto, las empresas necesitan asegurarse de que no sólo autorizan el dispositivo y el usuario, sino también la aplicación