¿Conoces a alguien a quien no le guste recibir un masaje sensual de vez en cuando? A que no. Cualquier momento de intimidad es bueno, y hace sentir tan bien. El tacto es un sentido increíble. Las manos son unos instrumentos perfectos, capaces de hacer sentir a uno mismo y al otro sensaciones de bienestar, placer, relax, y hasta cosquillas.
Es importante que para dar masajeseroticos te guste la persona a quien se lo vas a dar. Tus sentidos se irán despertando y se lo irás transmitiendo. Hará que sea agradable para los dos. Es sensual tanto darlo como recibirlo. Quizás los más vaguetes prefieran siempre recibir el masaje, en ese caso, prueba a darlo, se generoso, te ayudará a reforzar emocionalmente la relación.
Es fundamental e imprescindible utilizar un aceite, crema hidratante o loción corporal. Si es con aromas o comestibles, mucho mejor. Y procura calentar las manos antes.
Los expertos en masajes eroticos www.emasajes.com nos comentan que casi siempre los masajes se centran en la espalda, debido a que es la parte del cuerpo en la que con más facilidad se acumula la tensión. Pero no te limites única y exclusivamente en esta parte del cuerpo.
Masajea con interés, con sensualidad, ejerciendo cierta presión en la zona de los omóplatos. Extiéndete, con las manos hidratadas hacia los hombros, recorriendo todo el brazo, acariciándolo con las dos manos hasta llegar a los dedos. Estira cada dedo de uno en uno, suavemente, y estira su brazo, tirando con suavidad de la mano para que descargue la tensión.
Los brazos parece que no acumulan tensión, pero sorprende la reacción de gusto de tu pareja cuando lo haces. Levanta su brazo para dejarlo caer suavemente sobre la cama. La relajación es total. Se entregará a ti totalmente.
Como nos recomiendan desde masajeseroticosbarcelona.pro acaricia, presiona en las zonas más tensas y haz que se deje llevar. La zona lumbar también es perfecta para relajar. Recorre la columna vertebral con los nudillos de la mano, previamente hidratada. Proporciona tu pareja y a ti ganas de continuar disfrutando. Recorre su cuerpo, según tu instinto te vaya guiando. Es un preámbulo estupendo para momentos de pasión y para dar rienda suelta a una relación sexual.
Que disfrutéis.