España se sitúa siete puntos por encima de la media de los países analizados en uso semanal de IA (55% frente al 48%). La IA impulsa las expectativas de productividad, pero aumenta la preocupación por el empleo: el saldo neto de percepción alcanza +38% en productividad y –66% en impacto laboral. Solo el 19% de los trabajadores ha recibido formación en IA por parte de su empresa y el 46% afirma que su empleador no ofrece capacitación